Tecnologías Verdes, ¿oportunidad?
¿Te has preguntado alguna vez cuánta energía es necesaria para obtener el resultado de un par de búsquedas en Google? ¿O cuánto supone mantener en funcionamiento un servidor, uno de esos ordenadores potentes que se utiliza para servir páginas web o almacenar gran cantidad de datos?
Desde luego, puede parecer que no mucho. Sin embargo, ese par de consultas al buscador suponen, en términos de emisión de CO2, lo mismo que calentar una tetera con agua hasta que hierva. O, en otras palabras, 14 gramos de dióxido de carbono.
El caso de un servidor sirve para hacernos una idea más aproximada de lo que estamos hablando: según la empresa VMware, retirar una de estas máquinas de un centro de datos (las instalaciones en las que suelen encontrarse) equivale a reducir en 4 toneladas las emisiones de CO2 o, lo que es lo mismo, a plantar 55 árboles.
Sí, ciertamente puede resultar sorprendente que la aparente limpieza de una búsqueda en la red, en una pantalla brillante y silenciosa conlleve la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera. Pero la cuestión es sencilla: en un mundo cada vez más dependiente de las tecnologías, resulta fundamental conocer cuánto contaminan y qué se puede hacer para reducir este impacto.
Ese es el origen de las llamadas ‘tecnologías verdes’ o ‘green technologies’. Estas tecnologías suponen una apuesta por la reducción de la huella medioambiental que puedan dejar los ordenadores. ¿Qué contemplan? Entre otras muchas cosas, la reducción del consumo de los dispositivos que utilizamos, y la optimización y aprovechamiento máximo de sus capacidades para, al menos, no contaminar en balde.
El asunto no es baladí: según el libro Blanco Green ICT presentado por T-Systems, el correcto uso de las TIC puede contribuir a reducir 7.800 millones de toneladas de CO2, lo que supone el 15 por ciento del total de emisiones que se producirán en nuestro planeta en el año 2020. No es de extrañar, por tanto, que las principales firmas tecnológicas se hayan interesado profundamente en el problema.
Desde un punto de vista emprendedor, la aparición de este planteamiento puede dar lugar a nuevas oportunidades de negocio, similares a las que surgieron (y siguen apareciendo) en relación con los procesos de reciclaje de todo tipo. Sería interesante permanecer atentos a la aparición de servicios relacionados con la ‘consultoría GT’ o, dicho en otro modo, la optimización de la tecnología en la empresa desde el punto de vista del consumo y la no-contaminación.
Por Iniciativa Joven
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