Crónica de una invención
Para muchos resulta algo normal, pero hace tan sólo 40 años que John Sheperd-Barron, tal y como le ocurriera a Arquímedes cuando lanzó su ya famoso “Eureka”, mientras estaba en la bañera, la idea le vino como por arte de magia. A partir de ese momento nació el cajero automático, tal y como lo conocemos hoy día. "Pensé que debía haber alguna manera de tener acceso a mi dinero en el Reino Unido o en cualquier parte del mundo, en una máquina como las que venden chocolates pero que en vez de chocolates tuviera dinero".Llevó su idea hasta los directivos del banco Barclays, causando sensación entre éstos. Aún así, tuvo que sortear no pocos inconvenientes, ya que al no existir las tarjetas de plástico, ideó un sistema mediante el cual se impregnaban unos cheques en Carbono 14, gracias al cual se detectaba la radioactividad y se comparaba con un número de identificación personal que pasaría a ser el conocido PIN. Este número apareció en un primer momento en forma de seis cifras, aunque fue su propia mujer la que incitó a la reducción hasta los cuatro actuales puesto que no era fácil recordar una cifra tan larga.
Actualmente existen alrededor dos millones de cajeros automáticos distribuidos por todo el mundo, lo que señala el éxito del sistema inventado hace casi medio siglo. Y lo mejor de todo es que el inventor, a sus 82 años sigue buscando formas de crear nuevas máquinas que tengan el mismo éxito que su ya célebre cajero automático.
Por Iniciativa Joven
Etiquetas:innovacion, invento, banco, usabilidad
En:General
Comentarios (0) | Suscripción RSS / Email
