De nuevo y aumentando el diccionario terminológico sobre el universo empresarial, traemos un concepto que es ampliamente utilizado en algunos sectores del mercado y que, a veces, no se utiliza con la propiedad que debiera: check-in y check-out.
Ambos, check-in y check-out, tienen su origen en el “chequeo” o “check”, que es relativo al examen físico o de cualquier otro tipo. Cualquier tipo de análisis en este sentido, pretende mantener un estricto control de entradas y salidas y, en este caso que nos ocupa, refiriéndose a la gestión de stock, clientes o cualquier concepto susceptible de ser controlado en una empresa.
En primer lugar, “check-in”, de origen anglosajón, hace referencia al trámite de llegada a un lugar o evento y que tiene como principal característica el registro de la persona o entidad. De hecho, se ha popularizado tanto que en algunas jergas ha llegado a sustituir casi por completo al término “registro”.
En el caso de la equivalencia con el contrario de “check-in”, debemos hablar de “check-out”. Este concepto hace referencia al trámite de salida de esa persona o entidad a la que aludíamos anteriormente, con lo que se mantiene el control de asistencia de dicha persona, además de tener una mejor gestión de las compras a nivel individual, con la suma de todo en una factura global, así como el pago realizado. Es una forma muy simple y, a su vez, estricta, de gestionar los ingresos y gastos asociados.
Ejemplos de la aplicación de este término lo tenemos en situaciones cotidianas. De hecho, algo tan simple como el sistema de pago de un supermercado puede considerarse así en cierta manera, ya que se puede considerar con bastante acierto que los productos se llevan a la caja, se gestiona su salida, se pagan y se embolsan y sacan del establecimiento.
Evidentemente, dependiendo del área de negocio que se trate, así se considerará y, por ello, existirán matices terminológicos. Por ejemplo, en el sector hotelero, se referirá al proceso de registro de los clientes, lo que no representa exactamente lo mismo que el ejemplo anterior. De todas formas, también hay que decir que, matices aparte, el proceso de check-in o check-out plantea el hecho de la facturación en un negocio, lo que implica también el control, registro y manejo de datos por parte de la empresa, a fin de controlar dicho proceso.