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¿Os suena Pocoyó? Sí, ese niño de cuatro años que vive en un mundo blanco con un elefante (Elly) y un pato (Pato). Y que, por cierto, es un dibujo animado que actualmente es la estrella infantil de la televisión en más de 100 países y que llegará durante este año a una audiencia potencial de unos 3.500 millones de personas. Vamos, la mitad de la población mundial. Ahora Zinkia Entertaiment (la empresa que produce Pocoyó) comenzará a cotizar en bolsa en breve. La novedad es que lo hará en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB), donde hasta el momento no hay ninguna pequeña o mediana empresa.
Pocoyó es un producto como pocos. Como ya hemos dicho, triunfa en todo el mundo, resultando atractivo a niños de diferentes culturas, y también a sus padres. ¿Cuál ha sido su trayectoria?
- Pocoyó surge como concepto en 2002, poco después de que uno de sus creadores, David Cantolla, sufriese en sus carnes el descalabro de la empresa en la que trabajaba: Teknoland. Eran los tiempos de la burbuja .com.
- Precisamente, el objetivo de David era crear un producto, algo que permaneciese. Algo que, además, le permitiera participar en la creación de los primeros recuerdos de su hija, como ya hacían los Teletubbies.
- Presentaron la idea en el festival publicitario de Cannes, con el objetivo de crear una serie dirigida al público infantil. Todos les llamaron locos… aunque Pocoyó les gustaba. Al final, firmaron un contrato con una productora británica.
- La salida al extranjero se produjo después de que les resultase imposible encontrar financiación en el mercado nacional. Este hecho, que al principio supuso un gran inconveniente, se ha revelado como un factor clave en la expansión internacional de los dibujos.
- Después llegó el acuerdo con la multinacional japonesa de juguetes Bandai, para hacer los muñecos. El cuello de Pato era demasiado largo como para hacer un peluche, por lo que hubo que acortárselo. Del mismo modo, Elly perdió los colmillos y las uñas, porque podían ser partes peligrosas en un juguete.
- En 2004 comenzó la producción de la primera temporada de Pocoyó: 52 capítulos de 7 minutos, que se emitieron en el Reino Unidao en 2005 y, un año después, en España. Y en otros 100 países.
- En la actualidad hay unos 150 productos relacionados con Pocoyó: peluches, bicicletas, ropa, etc.
- Para David Centolla, el hecho de que los capítulos se encuentren permanentemente en las redes P2P no deja de ser un elemento positivo: consiguen una máxima exposición del producto generando marca y demanda para la parte en la que realmente está el negocio: la explotación de la marca a través de los productos descritos.
Si os interesa, podéis encontrar muchos más detalles en esta magnífica entrevista. Quizás lo más importante sea pensar en las claves de un producto brillante: nicho definido y claro, simplificación, detalles y… mucho cariño.
Por Iniciativa Joven
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Es bastante común la imagen de una catástrofe, con todo desolado, ruinas y, al fondo, una pequeña niña abrazada a su osito de peluche. Los niños se refugian en esos momentos depositando toda su confianza y su tristeza en esos “amigos blanditos”. Por eso, la iniciativa que ahora presentamos nos parece digna de alabanza: un osito de peluche que guarda en su interior todo un botiquín de primeros auxilios y otros elementos especialmente pensados para soportar los inconvenientes derivados de catástrofes naturales tales como derrumbamientos, terremotos, incendios, inundaciones, etc.
La idea, como no podía ser de otra forma, viene de Japón, un país que está más que acostumbrado a soportar frecuentes terremotos. La creación de este Emergency Teddy Bear, que es como se llama el osito multiusos, se cree que podría llegar a salvar muchas vidas.
Tan sólo hay que echar un vistazo a la completa lista de los utensilios que lleva este oso salvavidas para darse cuenta de lo que puede llegar a solucionar en más de un apuro:
- Radio.
- Linterna.
- Pilas y baterías.
- Gafas de sol y potabilizadores de agua.
- Cargador de móviles a manivela.
- Minibotiquín e instrumental médico.
- Guantes, mantas de papel, pantuflas reciclables, compresas y toallas.
- Libros de bolsillo a modo de guía para situaciones de supervivencia.
- Bolígrafo y libreta
- Baraja de cartas
- Silbato
- Pañoleta
Cabe destacar el silbato, ya que puede salvar más de una vida en situaciones en las que desprendimientos, ruinas o cosas por el estilo impidan a las unidades de rescate localizarnos. De hecho el conjunto no llega a pesar ni dos kilos, por lo que su transporte es relativamente sencillo para cualquier niño. De hecho, hasta el precio es bastante asequible, ya que por alrededor de 100 euros cualquiera puede tener una de estas joyas en su casa, más aún cuando vemos que un oso de peluche “tradicional” de esas medidas puede costar entre 30 y 50 euros, así que pagar otros 50 euros por salvar unas vidas bien merece la pena.
Por Iniciativa Joven
Etiquetas: oso, peluche, catastrofe, terremtoto, auxilio, botiquin, innovacion, niños
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