El 20 de noviembre de 1989 la Organización de las Naciones Unidas aprobó la Convención sobre los Derechos del Niño, para proteger a los más pequeños. Hoy celebramos el vigésimo aniversario y comprobamos que aunque se ha avanzado mucho en este sentido, todavía nos queda mucho camino por recorrer.
Este documento ha sido ratificado por 193 países (es el tratado internacional más ratificado del mundo), y desde Unicef dicen que aunque todavía hay muchos objetivos por alcanzar y muchos desafíos por resolver, la importancia del texto es trascendental: “Ha cambiado el modo en que se considera y trata a la infancia en el mundo. Ha influido en legislaciones, programas, políticas nacionales e internacionales; en las instituciones públicas y privadas, las familias, las comunidades y los individuos, y ha servido de apoyo a importantes progresos en supervivencia, desarrollo, participación…”.
Aquí tienes toda la información sobre este texto, merece la pena conocer su contenido.
No podemos quedarnos impasibles cuando escuchamos las cifras de niños que mueren de hambre, o a causa de enfermedades como el sida o la malaria, pero incluso por una diarrea o una neumonía, que actualmente son la principal causa de mortalidad entre los menores de cinco años.
Esta convención tiene como objetivo defender los derechos de todos los niños y niñas del mundo, sin ninguna excepción, y como dice el artículo 2, es obligación del estado tomar las medidas necesarias para protegerles de cualquier forma de discriminación.
Y es que Unicef concede, en su labor, prioridad a los niños más vulnerables y desfavorecidos de los países más pobres, pero la organización también interviene activamente en países de rentas medias e incluso en países ricos con el fin de defender y apoyar los derechos de los niños y jóvenes.
Además hoy también celebramos el Día Universal del niño, este año, doble celebración al coincidir con el 20 aniversario de este proyecto por lo que Unicef ha preparado numerosas actividades.
España fue uno de los primeros países en ratificar esta convención, que forma parte de las leyes de nuestro país.
De los niños de hoy depende la sociedad del mañana, por ello su educación, seguridad y desarrollo son fundamentales.
Nos quedamos a modo de conclusión con una reflexión:"No hay causa que merezca más alta prioridad que la protección y el desarrollo del niño, de quien dependen la supervivencia, la estabilidad y el progreso de todas las naciones y, de hecho, de la civilización humana”.