Los últimos modelos de automóviles que encontramos en el mercado parecen difíciles de mejorar, ya que incorporan múltiples prestaciones que hace unos años hubieran sido impensables.
Pero aunque parezca increíble, ya se está hablando de un nuevo automóvil con una función que hasta ahora sólo nos hubiera parecido posible en el mundo de la ciencia ficción: un coche capaz de volar.
Este coche volador estará a la venta a partir del año próximo y se podrá adquirir por unos 160.000 Euros. La empresa estadounidense que los fabrica, Terrafugia, ha conseguido la licencia del ente Federal de la Aviación (FAA) que permite su libre comercialización.
Para conducirlo es necesario estar en posesión de una licencia de piloto deportivo, además de, por supuesto, el permiso habitual de circulación.
“Transition” es el nombre que llevará este original medio de trasporte, apto tanto para circular por tierra como por aire.
Los responsables del proyecto aseguran que el vehículo-avión tendrá la capacidad de “cambiar el mundo de la movilidad personal”.
El presidente de Terrafugia, Carl Dietrich, afirma que este invento "es lo que los entusiastas de la aviación han estado buscando desde 1918".
¿Qué características tiene? Incorpora tracción delantera e incluso airbags frontales para cumplir con la normativa de los coches y utiliza gasolina común sin plomo. Su autonomía de vuelo es de aproximadamente 7,84 litros por cada 100 kilómetros. A diferencia de un coche, puede desplegar sus alas y volar, necesitando tan sólo poco más de medio kilómetro de pista para despegar, una gran ventaja en entornos urbanos, donde no hay mucho espacio. Cuenta con una hélice trasera que le permite alcanzar unos 185 kilómetros por hora.
Una vez que llega a su destino, simplemente desciende, plega sus alas y se pierde entre la marea de coches en la autopista. Increíble.
Aunque mucha gente le tiene miedo (o cuanto menos respeto) a volar, los creadores aseguran que una de las principales características de “Transition” es la seguridad, ya que, entre otros componentes, cuenta con paracaídas, y podrá ser utilizado en la carretera en caso de mal tiempo, en lugar de que se le impida el vuelo o despegue en condiciones peligrosas.
Y es que antes de convertirse en una realidad debía cumplir con tres condiciones: en primer lugar, debe ser seguro, también fácil de manejar y, por último, económico. Parece que lo ha conseguido, pero habrá que esperar a 2011 para comprobarlo.
Una revolución para nuestro concepto tradicional del trasporte personal.